No, la NASA no le ha dado la razón a Greenpeace

Greenpeace publicó hace un par de días un artículo cuyo título era “El día que la NASA dio la razón a los ecologistas”. Pese al impulso decisivo de la organización en la concienciación ciudadana sobre el cambio climático (a pesar de algunos errores de enfoque), en esta ocasión se equivocan en el fondo y en la forma. ¿Por qué?

Pues porque, básicamente, la NASA no le ha dado la razón a nadie. La NASA, el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) y el resto de instituciones científicas que trabajan en la investigación del calentamiento global ni dan ni dejan de dar la razón a nadie. Las campañas ecologistas son posteriores a los primeros datos sobre el cambio climático, como por otra parte resulta lógico: una vez se detectó el problema, Greenpeace, WWF y demás organizaciones presionaron para que los responsables políticos y empresariales tomasen partido. Greenpeace ha actuado siempre a posteriori de la evidencia científica en este campo. Sus primeras campañas temáticas sobre cambio climático datan de principios de los 90 (tal y como cuentan en su propia web), mientras que los estudios sobre la subida del nivel del mar son muy anteriores (y el primer informe del IPCC, de 1990).

Gráfica del primer informe del IPCC (1990) con distintas proyecciones sobre la subida del nivel del mar.
Gráfica del primer informe del IPCC (1990) con distintas proyecciones sobre la subida del nivel del mar.
Fuente:  Greenpeace
Fuente: Greenpeace

Resulta evidente que no toda movilización ecologista es precedida por tantos estudios y de tanta calidad como los relativos al cambio climático: a nivel local, la alerta temprana sobre vertidos tóxicos o problemas que afectaban a la fauna y flora ha sido dada muchas veces por asociaciones conservacionistas. Y gracias a su trabajo y su lucha constante se ha conseguido preservar muchas joyas naturales, que aún hoy podemos disfrutar. Pero en este caso Greenpeace parece darse una palmada en el pecho y decir: “Mirad, ¡si hasta la NASA me da por fin la razón!”. Y en cualquier caso, es conocido desde hace tiempo que la subida del nivel del mar se está acelerando, y que es mayor a las estimaciones que habíamos asumido para diseñar los escenarios futuros.

Pero además, hay errores y confusiones en el artículo a nivel científico. En él se lee “El calentamiento de las aguas provoca la desaparición de glaciares y funde el hielo continental de los Polos. La consecuencia es que el nivel del mar sube”. La misma NASA, en un vídeo que ha lanzado coincidiendo con la noticia, explica de forma muy clara que la causa primaria de la subida del nivel del mar es su expansión térmica (como sucede con el mercurio de un termómetro). Es posible que hablar de que el agua de los océanos ocupa ahora más espacio por haberse calentado no venda tanto como imaginarse a un oso polar en medio de una placa de hielo que se funde, pero se ajusta más a la realidad.

Pero aún hay más. Sobre la absurda demanda interpuesta por constructores contra la organización (¡como si la crisis y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria fuese culpa de Greenpeace!), leemos: “Finalmente fuimos absueltos y, ahora, los datos y la realidad nos vuelven a dar la razón.” El problema es que la realidad no respalda las fotografías del libro “Photoclima” (disponible aquí), por el que se interpuso la demanda.

Imágenes del Mar Menor incluidas en Photoclima
Imágenes del Mar Menor incluidas en Photoclima (Fuente: Greenpeace)

En la leyenda de la imagen se puede leer: “Tras pocas décadas sin actuar contra el cambio climático”. En los fotomontajes se aprecia un edificio de tres plantas prácticamente engullido por el mar. Y sin embargo, los cálculos revisados de la NASA hablan de una subida de 1,9 mm/año, es decir: algo menos de dos metros en cien años. Y aunque hay cálculos que contemplan una subida mayor (entorno a 3 mm/año), la misma Greenpeace habla en el artículo de “entre medio y un metro para 2100” (la previsión más pesimista del IPCC es de 6,4 metros a final de siglo). Y por muy perjudicial que sea una subida hasta de “sólo” 50 cm –que lo es, y mucho-, los “datos” no les dan la razón, porque esa es una situación que no veremos en los próximos cien años, según la evidencia científica disponible a día de hoy (aunque quizás sí a lo largo del milenio). Sobre la efectividad de presentar escenarios repletos de exageradas catástrofes naturales para incentivar la lucha contra el cambio climático hablaremos en profundidad otro día, pero visto lo visto: no ha funcionado. Asumámoslo.

En definitiva: no hacía falta escribir el artículo, Greenpeace. La NASA, de la misma forma que el IPCC y miles de científicos, vienen diciendo lo mismo desde hace años, aunque con mayor fiabilidad y precisión conforme se disponen de más datos. No le han dado la razón de forma repentina a Greenpeace, ni a este blog, ni a Al Gore, ni a mi cuñado. Dicen lo que decían hace un mes, y hace diez años: que el nivel del mar ha subido, subirá más, no sabemos hasta qué punto, y que sus efectos, pese a ser impredecibles, sí sabemos con certeza que serán extraordinariamente dañinos para millones de personas, sea cual sea el rango de subida.

Y no, no es tarde para minimizar la subida y mantenernos en el límite de seguridad, pero debemos actuar ya, y hacerlo con decisión. Así que bien, hemos vuelto a comprobar que tenemos a la NASA de nuestra parte. ¿Ahora qué?

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5 thoughts on “No, la NASA no le ha dado la razón a Greenpeace

  1. Pues el artículo también está equivocado. Quizás, si el holoceno continúa, el nivel del mar siga subiendo muy lentamente porque, quizás, el calentamiento siga ocurriendo. Pero no hay nada que podamos hacer al respecto, excepto irnos adaptando tal como lo hemos hecho a lo largo de miles de años. Las fuerzas involucradas son las mismas que han venido ocurriendo a lo largo de los 4500 millones de años de la historia de nuestro mundo: el clima cambió, cambia y seguirá cambiando. En realidad, y reto al autor del artículo a que me desmienta con hechos, no hay NINGUNA EVIDENCIA sobre la influencia del CO2 sobre el sistema climático, es decir, que verifique la conjetura del calentamiento global antropogénico. Por supuesto, debemos recordar que correlación no implica causalidad, especialmente cuando es errática e incluso negativa, y que los modelos de computadora no son evidencia, como lo demuestran todas las predicciones fallidas de los alarmistas climáticos hasta ahora.

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  2. Bueno, sobre el comentario anterior habrá que repetir otra vez que hay una evidencia abrumadora a favor de la causalidad del CO2 antropogénico sobre el calentamiento global acelerado que padecemos. La carga de la prueba está sobre el que afirma, compañero.
    Sobre Greenpeace, hay que decir que está muy bien que actúe a posteriori de la evidencia científica, ¡obviamente! Ya lo podría hacer en muchos otros temas…

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  3. Heber, hay prácticamente unanimidad en la comunidad científica acerca del causante del cambio climático: el CO2 que la humanidad ha emitido a la atmósfera desde hace décadas, desde la Revolución Industrial. Negarlo sólo sirve hoy en día a los intereses de las petroleras, las carboneras, las empresas de fracking y demás industrias cegadas por el beneficio rápido a cualquier precio. Un saludo.

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    1. Llamar parcticamente unanimidad a la mitad es cuando menos tendencioso. Existe un grupo importante de cientificos que sostienen que el vapor de agua tiene un efecto invernadero extremadamente superior al CO2. En cuanto a que el causante sea precisamente el CO2 antopogenico y no el ‘otro’ tambien hay disparidad de opiniones. Hechos probados (y exagerados y trampeados): hay un cambio en el comportamiento del clima en las ultimas decadas. Hipotesis no probadas: las causas. Absolutamente nadie ha demostrado la causa. Conjeturas, por docenas. Pero nada mas. Que no debemos despilfarrar los recursos? Pues claro. Pero para eso no hace falta que venga un candidato presidencial fracasado a restregarme en la conciencia que nosotros no hacemos lo que el tampoco hace. Y si hablamos de intereses de petroleras y demas, habria (y hay) para muchos libros, de los intereses creados por los calentologos. Informese un poco en detalle de como funcionan las famosas cuotas de CO2, pero procure estar bien sentado en silla.

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  4. La mayoría de las cosas que aquí se dicen son incorrectas. Esto se comprueba facilmente yendo a la fuente, por ejemplo aquí: climate.nasa.gov/news/2329/

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